Ella aún no lo sabe.
Solo sabe que cuándo la abrazo, se hubiera quedado a vivir allí, que puede que para él, fuera un abrazo más, para ella fue el único..
Porque puede que durara poco, pero a ella se le hizo eterno, se le hizo inmenso, y el resto del mundo no existía en aquel momento.
¿Qué hacer?
Ella sabe que él, es especial, que nunca nadie, le había gustado tanto, en tan poco tiempo.
Sus ojos le hacen reir, sus pestañas le causan ternura, al igual que sus cachetes.
Pero como siempre, esto no tiene ninguna salida, nunca conseguirá nada.
Aunque claro, le hará caso a su amigo, a su gran amigo.
Y es como cuándo vas a la ruleta, no puedes apostar a un número sin ver primero 3 o 4 jugadas, para ver como va todo, para ver si puede que ese número te salga.
Es solo cuestión de esperar, cuestión de crecer como persona, madurar, y ver que pasa.
Y el problema, tal vez sea, que ella , siempre es la colega, la amiga, a la que contarle todo, nunca es algo más.

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